Independientes por Estella-Lizarra, nos adherimos al manifiesto de AMILIPS con motivo del 8M
8 de marzo Día Internacional de la Mujer La Igualdad y Equidad objetivos por alcanzar: El 8 de marzo no es solo un recordatorio del camino recorrido y del trayecto aún pendiente por la igualdad de género, se han logrado avances en la igualdad formal, pero la realidad cotidiana de muchas mujeres sigue estando marcada por brechas económicas, sociales y políticas. Es aquí donde el papel de asociaciones como AMILIPS se vuelve crucial.
La asociación AMILIPS, comprometida con la equidad, el empoderamiento y la justicia social, promueve la transformación de estructuras que perpetúan la desigualdad. Nuestro compromiso con la erradicación de la violencia de género, la equidad en el ámbito laboral y la representación en espacios de poder refleja la necesidad de una lucha estructural y colectiva. Nuestros valores nos impulsan a seguir y guían cada iniciativa para procurar que ninguna mujer quede relegada.
Hoy sabemos que no basta con hablar de igualdad, sin considerar que algunas mujeres están en situaciones de mayor vulnerabilidad y exclusión que otras, la brecha de género persiste y afectan a las mujeres de manera diferenciada. No todas enfrentamos la desigualdad de la misma forma: la edad, el origen étnico, la orientación sexual, la discapacidad, la condición socioeconómica y otros factores aumentan e influyen en cómo experimentan la discriminación y la falta de oportunidades. Es fundamental reconocer que una mujer migrante en Navarra enfrenta mayores desafíos.
El feminismo es una herramienta de transformación integral, que, adaptada a la diversidad en la implementación de políticas públicas con enfoque interseccional, permitirá que la igualdad sea una realidad tangible para todas, sin dejar a nadie atrás. En este sentido, las reivindicaciones de igualdad económica, erradicación de la violencia de género, la coeducación y representación política, deben formar parte de las estrategias específicas para aquellas mujeres que enfrentan múltiples barreras.
En particular las mujeres migrantes, racializadas o con discapacidad que enfrentan condiciones laborales aún más precarias, suelen ocupar puestos de trabajo en el sector doméstico y de cuidados, muchas veces en condiciones precarias, sin contrato o sin derechos, la segregación ocupacional no es solo una cuestión de género, sino que se intensifica en función de otros factores. La brecha salarial se cifra en las mujeres navarras en un 27% menos que los hombres, esta se amplía para las mujeres migrantes o con discapacidad, la brecha en pensiones es del 36,7% y afecta especialmente a mujeres que han trabajado en empleos peor remunerados, con mayor inestabilidad o en el sector informal. La brecha salarial y la parcialidad laboral, que son más altas en sectores feminizados, también tienen un impacto directo en las pensiones futuras. Además, las mujeres con mayores responsabilidades de cuidado ven limitada su participación en el mercado laboral, lo que reduce aún más sus derechos sociales y económicos.
En este sentido, la interseccionalidad nos invita a cuestionarnos: ¿Qué pasa con las mujeres que han trabajado toda su vida en los cuidados, sin acceso a seguridad social?
¿Qué ocurre con aquellas que, además, han sufrido discriminaciones múltiples por razones de origen o discapacidad?
La precarización laboral y la falta de corresponsabilidad en el hogar no son solo estadísticas, sino realidades que limitan el desarrollo de miles de mujeres. La lucha por la conciliación debe ir más allá de un derecho para las mujeres trabajadoras en general y contemplar también a aquellas que sostienen la vida con su trabajo invisible y desprotegido.
Frente a estas barreras, el movimiento asociativo ofrece una respuesta organizada, impulsando medidas concretas como programas de sensibilización y mayor participación de mujeres en la vida social y política.
Para lograr una igualdad real, es necesario diseñar políticas que atiendan las diferentes realidades de las mujeres:
- Reducir la brecha salarial y laboral, garantizando condiciones de empleo dignas y equitativas.
- Combatir la precarización de sectores feminizados, asegurando derechos laborales para quienes trabajan en el hogar y los cuidados.
- Fortalecer las políticas de conciliación y corresponsabilidad, para que el trabajo doméstico y de cuidados no recaiga solo en las mujeres.
- Garantizar acceso equitativo a las pensiones, con medidas que reconozcan las trayectorias laborales interrumpidas por razones de cuidado o por situaciones de vulnerabilidad.
- Reconocer la aportación de las mujeres migrantes, impulsar políticas con enfoque interseccional y exigir cambios estructurales que aseguren que la igualdad no sea un privilegio, sino un derecho garantizado para todas.
Por ello, AMILIPS y todas las asociaciones de mujeres reflejan la urgencia de seguir exigiendo cambios, seguir tejiendo redes de apoyo y reivindicación, demostrando que la igualdad no es una concesión, sino un derecho innegociable. La historia nos ha enseñado que el cambio no sucede solo, sino que es fruto de la perseverancia y la unión de quienes creen en un mundo más justo.
AMILIPS, en su misión de fortalecer los derechos de las mujeres, sigue promoviendo espacios de participación en los que cada voz sea escuchada y cada realidad reconocida. Solo así, mediante la acción colectiva y la sororidad, se podrá construir una sociedad más justa, equitativa y sostenible. Es momento de construir un feminismo Inclusivo y con enfoque Interseccional, ya que diversas y unidas somos más fuertes y construiremos una sociedad más justa